El Salvador aporta nota luctuosa al turismo con “necroturismo”
San Salvador.- El Cementerio Los Ilustres de San Salvador, depositario de los restos de varias de las más prominentes y célebres personalidades salvadoreñas desde 1849, se ha convertido en escala obligada de quienes visitan el país centroamericano, donde el “necroturismo” es desde el año pasado quizá la única oferta gratis de las agencias de viaje.
Carlos Cañas, historiador del céntrico camposanto y uno de los guías que una vez al mes conduce entre tumbas de famosos a unos 350 curiosos y amantes del arte funerario tanto locales como extranjeros, reveló que el interés por el inusual recorrido ha ido en aumento. “El necroturismo va despertando con fuerza. Muchos son atraídos porque piensan que pueden ver apariciones sobrenaturales, pero también todos quieren apreciar la rica belleza de la escultórica mortuoria que hay en el cementerio. Acá hay verdaderas joyas”.
Ideada por el jefe de la división de Turismo de la Policía, el subcomisionado Vladimir Cáceres, y programada para la noche, la visita mensual dura unas tres horas, durante las cuales los interesados recorren a la luz de linternas las 35 hectáreas de la necrópolis escoltados por agentes de dicha fuerza. Este “acercamiento con la población”, como lo denomina Cáceres, parte de la primera tumba del cementerio: la del general Francisco Morazán, prócer de la independencia centroamericana, y continúa entre figuras de mármol y otros lujosos ornamentos que decoran los mausoleos de quienes pudieron costearlos. (Fuente: Prensa salvadoreña)
Carlos Cañas, historiador del céntrico camposanto y uno de los guías que una vez al mes conduce entre tumbas de famosos a unos 350 curiosos y amantes del arte funerario tanto locales como extranjeros, reveló que el interés por el inusual recorrido ha ido en aumento. “El necroturismo va despertando con fuerza. Muchos son atraídos porque piensan que pueden ver apariciones sobrenaturales, pero también todos quieren apreciar la rica belleza de la escultórica mortuoria que hay en el cementerio. Acá hay verdaderas joyas”.Ideada por el jefe de la división de Turismo de la Policía, el subcomisionado Vladimir Cáceres, y programada para la noche, la visita mensual dura unas tres horas, durante las cuales los interesados recorren a la luz de linternas las 35 hectáreas de la necrópolis escoltados por agentes de dicha fuerza. Este “acercamiento con la población”, como lo denomina Cáceres, parte de la primera tumba del cementerio: la del general Francisco Morazán, prócer de la independencia centroamericana, y continúa entre figuras de mármol y otros lujosos ornamentos que decoran los mausoleos de quienes pudieron costearlos. (Fuente: Prensa salvadoreña)



